La actual política de inmigración pone el
énfasis en ampliar la base económica de Sudáfrica
concentrándose especialmente en aquellos inmigrantes
que están en situación de aportar una contribución
significativa en ese sentido.
La política de inmigración sudafricana se
estructura en la Aliens Control Act [ley de
extranjería] de 1991 (ley 96 de 1991), que
prescribe determinados requisitos que deben
cumplir los solicitantes que deseen establecerse
permanentemente en Sudáfrica. Estos requisitos
son los siguientes:
El
solicitante deberá gozar de buena reputación
El solicitante deberá ser deseable como residente
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El
solicitante no deberá representar una amenaza
potencial a los intereses de la República
de Sudáfrica
El
solicitante no deberá dedicarse a una ocupación
en la que ya exista un número suficiente de
personas para satisfacer las necesidades del
país
Estos requisitos tienen por finalidad realizar
una selección individualizada, y todas las
solicitudes de residencia permanente serán
consideradas de acuerdo con sus méritos por
un organismo autónomo, el Immigrants Selection
Board ("Consejo de Selección de Inmigrantes").
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